Rusia ayuda a Crimea con nuevas tropas
Decenas de camiones militares rusos han sido transportados desde Rusia a Ucrania a través del estrecho de Kerch en los últimos tres días, según testigos de su desplazamiento, por la carretera que une esta localidad oriental de Crimea con otros puntos de la península. Los camiones se han dirigido hacia el norte, para impedir presuntamente el avance de la brigada de paracaidistas ucrania de Dnepropetrovsk, que está en los accesos de la península, pero que no ha penetrado ella, afirman fuentes militares ucranias.
A pocos kilómetros de Kerch, en la ruta hacia Feodosia, está la unidad número 0883 del ministerio de Defensa de Ucrania. En su entrada, montan guardia un Kamaz ruso con la matrícula visible y diez soldados rusos con equipo y metralletas, pero sin identificación. Han plantado la bandera rusa al borde de la carretera, donde están desde el 3 o el 4 de marzo, según un teniente coronel ucraniano con el que conversamos. Dice llamarse Alexandr, y ser el segundo en la jerarquía de la unidad, unas cien personas, sobre todo ingenieros dedicados al control del espacio aéreo.
Las columnas de camiones rusos han estado pasando día y noche. Llevan cocinas de campaña y se asume que es para reforzar la parte norte de Crimea, en previsión de que Ucrania esté preparando algo. La decena de soldados rusos acampados frente a la unidad 0883 han enchufado un cable a la red eléctrica de la misma. “Son soldados como nosotros y les dejamos que usen nuestra electricidad. No es agradable estar aquí a la intemperie”, afirma un teniente coronel ucraniano. “Somos hermanos eslavos, ucranianos y rusos. Por el momento, mantenemos la defensa, continuamos sirviendo al pueblo de Ucrania y estamos en disposición de combate”. El oficial reconoce que el sueldo de febrero se retrasó y que no han recibido ese aumento del que hablan los políticos en Kiev.
La camarera de un bar de Feodosia confirma que ha visto pasar a decenas de camiones y afirma que su madre en Armiansk (en el norte de Crimea) los ha visto también. En cuanto al puente, es muy posible que su construcción se acelere, sobre todo porque si la península queda bloqueada por el norte, habrá que buscar otras vías de abastecimiento, aparte de las marítimas.
Crecen las deserciones en el Ejército ucraniano
El bandido que ejerce las obligaciones del Ministerio de Defensa de Ucrania Ígor Tenyuh ha hecho declaraciones en vísperas de la sesión cerrada gubernamental, donde ha presentado el informe del estado de las unidades de las Fuerzas armadas de Ucrania en Crimea, que no se han pasado al pueblo.
Según sus palabras a RIA Novosti con referencia a propias fuentes, en estas zonas aumenta el número de deserciones. No se jura fidelidad a los nuevos poderes kievianos y hace más de un mes que no se les paga a los militares y se observa ya la falta de las provisiones. Es necesario notar que la mayor parte del personal de las unidades militares, emplazadas en la Crimea, es población local. Pero los jefes son en general las personas procedentes de Ucrania Occidental, nombradas urgentemente en seguida después del golpe de estado en Kiev. Según el jefe del gobierno de la Crimea de Sergey Aksenova, muchos soldados y oficiales están listos para rendirse o pasarse al pueblo, pero les amenazan constantemente los mismos jefes de Ucrania Occidental.
Sin embargo, como afirma Aksenov, en caso de que la decisión en el referéndum sobre la reunificación con Rusia sea positiva, los jefes tomarán la decisión de rendirse, tal como han negociado con las autoridades de Crimea: “si deciden irse a Rusia, levantamos la bandera blanca y nos desarmamos”. Está claro que nadie quiere morir por un gobierno ilegítimo.
Están más controladas las unidades de otros territorios de Ucrania. Así, a los jefes de las unidades militares ahora le ponen “a los comisarios del Maidán” -las personas, que se “han distinguido” especialmente durante los desórdenes en la capital ucraniana. Estos “comisarios” han recibido el poder de destituir del mando de cualquier jefe. Es natural que tales novedades se perciban negativamente no sólo por los jefes, sino también por la tropa que no reconoce fidelidad a los poderes recién aparecidos.


